MANEJO DE POTREROS PARA LA GANADERIA DE DOBLE PROPOSITO

Ing. Carlos Linares O.


 

   Después de lograr un pastizal adaptado al clima y al suelo, y de buena densidad, el mismo se considera apropiado para el pastoreo de animales siempre con el objetivo fundamental de obtener la persistencia a través del tiempo y un control natural de malezas. Partiendo de esta premisa se han establecido diferentes métodos de pastoreo.

   Los pastoreos tradicionales han consistido en el uso de animales en potreros hasta consumir el forraje para luego trasladarlos a nuevos potreros, consecutivamente hasta agotar la materia seca disponible sin involucrar la conservación de las áreas de reserva de la planta ni proteger la reproducción de las especies forrajeras. Así se estableció un método de pastoreo continuo en áreas de gran tamaño y manteniendo indefinidamente números de animales relativamente bajos que permiten obtener buenas ganancias de peso individual pero poca rentabilidad por superficie.

   Este sistema de pastoreo no obedece a conceptos de carga animal ajustada ni días de descanso, ni días de uso. Es un método subjetivo, caprichoso que obedece a las experiencias de quien dirige el pastoreo.

         Contrario a esta tradición y buscando mayor eficiencia se ha establecido el pastoreo rotativo en el cual el rebaño se rota en potreros con días de ocupación, días de descanso y en un número de potreros previamente calculados de acuerdo al tipo de animal y a la especie de pastizal buscando una alta producción por hectárea con mayor calidad de forraje sin deteriorar la persistencia del pastizal y el control de las malezas.

  1. CARGA ANIMAL  
 

   De la interrelación del animal con el pastizal nace el concepto de carga animal, el cual se define como la cantidad de animales expresada en kilogramos de peso vivo que pastorea una determinada superficie. La unidad animal (U.A) es equivalente a 400 Kg de peso vivo por hectárea y en la práctica se habla de Kg de peso vivo por hectárea.

  1.1. Carga animal fija  
 

   Se entiende la carga animal fija como la cantidad de Kg de peso vivo por hectárea calculada para un determinado período de tiempo o para una época. Esta carga se utiliza para la etapa de consolidación de potreros estableciéndose para períodos de varios años en los cuales se busca la consolidación de los potreros que no es más que lograr una adecuada densidad y estructura del pastizal.

   La carga fija permite acumular excedentes de pasto durante la época de crecimiento (época húmeda) para posteriormente en la época seca proveer la suficiente materia seca que permita mantener la carga animal. La carga animal fija varía de acuerdo al tipo de rebaño y según la exigencia de los animales. En la práctica en la zona de Perijá (bosque seco tropical) se maneja carga animal para el ganado en producción de leche de 1 U.A. por hectárea y para rebaños menos exigentes (escoteros, mautos y mautas) cargas animales de 1,5. Estos son parámetros conservadores que garantizan el mantenimiento del animal para la época de verano. Las cargas también varían según la especie de pasto.

            Densidad del pasto

   Es una medida establecida experimentalmente que indica la cantidad de individuos (pasto) que debe existir de forma ideal en un metro cuadrado. Su valor varía de acuerdo al tipo de especie. Por ejemplo, se establece para pastos macollosos una macolla por metro cuadrado como un valor de densidad adecuado, mientras que para pastos rastreros la densidad adecuada es aquella que no presenta espacios vacíos (áreas calvas) por metro cuadrado.

            Estructura

   Se entiende por estructura la configuración arquitectónica que adquieren los diferentes estratos del pasto. Su valor es la altura y la forma del pasto y es la expresión del pasto al mordisqueo del animal. La densidad y la estructura son las señales más prácticas para tomar la decisión del pastoreo, así como de aumentarle la carga animal o disminuirla.

  1.2. CARGA ANIMAL VARIABLE  
 

   La carga animal variable se utiliza para determinadas épocas y su uso persigue el consumo del pasto sin la acumulación de materia seca. Generalmente en la época de abundancia de crecimiento la carga animal se incrementa y en la época de sequía disminuye debido a la poca oferta forrajera   La carga variable es manejada por personas experimentadas que conocen la época y la producción de la especie. Es caprichosa porque depende además de la especie y del tipo de suelo donde se ubique el potrero. Quienes la manejan lo hacen observando siempre prudencia para llegar al verano con buenas reservas de material acumulado.

            Días de uso y días de descanso

   Estos conceptos se manejan para optimizar la acumulación de materia seca y el consumo con un buen valor nutritivo que satisfaga los requerimientos de los animales bajo pastoreo y permita la recuperación del pasto en el periodo esperado

  Los días de descanso obedecen principalmente a la especie de pasto. Durante el periodo de lluvias el crecimiento es mayor por lo que el descanso puede ser menor que el requerido para la temporada de sequía.

   Las investigaciones en las diferentes especies indican que en buenas condiciones de humedad con pastos rastreros se manejan de 18 a 21 días de descanso (Estrella, Bermuda, Tanner, Pará, Humidicola) y de 28 a 35 días para el Alemán, Guinéa, Brizanta y  Andropogón.

   Los días de pastoreo están condicionados al tipo de bovino. De esta manera la permanencia en los potreros para un ganado en ordeño se estima por debajo de los tres días, mientras que en el ganado escotero o de levante estos lapsos son mayores dependiendo de la disponibilidad y del tamaño de los potreros, pero nunca mayor de cinco días.

   La carga animal a su vez, produce efectos importantes sobre la estructura y densidad del potrero. Cargas altas y poco ajustadas (días de uso y de descanso desacordes con la especie) redundan en estructuras bajas y afectan la densidad del potrero llegando incluso a degradar la persistencia del pasto, en otras palabras producen sobrepastoreo.

   Lo mismo suele suceder con cargas bajas; cuando el animal no es capaz de consumir adecuadamente el pasto, dejando áreas sin pastorear que con el tiempo se lignifican, son menos apetecibles y el ganado la desestima, convirtiendo este subpastoreo en sobrepastoreo de las áreas que consume. Esto indica que las cargas animales deben estar adecuadamente ajustadas al tamaño del área pastoreada.

            Pastoreo

   Para racionalizar el pastoreo y hacerlo eficiente sin que afecte la persistencia del pastizal, se utilizan los llamados módulos que son el conjunto de potreros necesarios para que un rebaño se pueda mantener por períodos largos permitiendo que todos los potreros pastoreados tengan descanso adecuado y se pueda producir la recuperación del efecto ocasionado por el pastoreo.

   Estos módulos, se calculan, preestableciendo la carga animal y los días de descanso de la especie de pasto. Las diferentes especies tienen días de recuperación diferentes pero convergen en un determinado rango que nos permite establecer parámetros intermedios de días de descanso según las especies de pasto de la zona sin mucha variación o complicación.

   La carga animal depende de la clase del rebaño. De esta manera se tiene que un rebaño en producción de leche será más exigente en cuanto a la calidad del forraje consumido. Esto lo logrará el rebaño si “despunta” el pasto que es donde encuentra la mejor calidad. Los demás estratos de la estructura del pastizal, también deben ser consumidos por otro tipo de animal menos exigente sin afectar la zona de reserva, la cual debe ser protegida del consumo.

   También se puede variar la carga animal en la época de crecimiento del pasto aumentándola o introduciendo otro tipo de rebaño. Los días de descanso no se pueden alterar ya que representan el secreto del uso del pastizal y así no tener que sembrar anualmente y para disminuir el uso de herbicidas en el control de malezas y con ello los costos de mantenimiento del pastizal.

   El pastoreo requiere de algunos conceptos básicos y conocimientos de parámetros concernientes a la especie de pasto y al tipo de ganado. El responsable de la producción del rebaño no es un potrero sino el grupo de potreros en los cuales han tenido que pastorear los animales. Por ello es necesario calcular los módulos (área en la cual debe pastorear el rebaño). Cada rebaño debe tener asignado su grupo de potreros (módulo). Así tendremos módulos para vacas, mautes, becerros, caballos, ovejas, etc.

   Cuando se conoce la carga animal por hectárea que puede establecerse en una determinada zona y para un determinado tipo de rebaño, bien sea por investigación o por experiencia, se determina el área que se le debe asignar. Así por ejemplo, para un ordeño de un rebaño de cien vacas, si se le establece una carga animal de una vaca por hectárea, tendría que reservarse 100 hectáreas para el pastoreo permanente de ese rebaño. Con la rotación de potreros se persigue que estas 100 hectáreas sean consumidas hasta el último metro cuadrado por ese rebaño, permitiendo que a cada metro se le respete sus días de descanso para su recuperación.

   Para lograr esto es necesario dividir las 100 hectáreas para que cuando un metro sea usado el área restante esté recuperándose para su posterior uso. De tal forma que el rebaño siempre este pastoreando áreas recuperadas. Luego, si la especie de pasto requiere 28 días de descanso para su recuperación, debo tener la suficiente cantidad de potreros que de acuerdo con los días de uso logre los 28 días de descanso.

   Si se divide el área en dos potreros de 50 hectáreas. Cada uno, tendría 14 días de ocupación y 14 de descanso. Si se divide en cuatro potreros, tendría potreros de 25 hectáreas con 7 días de ocupación y 21 de descanso. Como es un rebaño exigente por ser vacas en ordeño se necesitan menos días de uso de potrero lo cual se logra con más potreros  de menor área. Si se divide en 8 potreros de 12,5 has con 3,5 días de ocupación y 24,5 días de descanso, cada vez nos aproximamos al parámetro de los 28 días de descanso establecidos como promedio requerido para el módulo.

   Actualmente lo ideal, y comúnmente usado para un módulo de rebaño de ordeño, son 28 potreros con un día de uso y 27 de descanso. Quiere decir que al dividir 100 has. en 28 potreros se obtienen potreros de 3,57 has. Y algunos productores establecen módulos para vacas de ordeño de un avío por potrero, es decir módulos de 56 potreros. Esto implica cada vez mayores costos en la infraestructura de la división de potreros, por lo cual se están utilizando las cercas eléctricas que hacen posible disminuir dichos costos al momento de establecer este tipo de divisiones.

   La organización de los módulos para cada rebaño requiere de un diseño previamente planificado ya que los rebaños que necesitan frecuentes movilizaciones involucran el uso de callejuelas que los conduzcan al lugar del ordeño.

   Para rebaños escoteros, de levante y de becerros, el diseño y cálculo del módulo varían un poco por ser menos exigentes en la calidad del forraje. Se pueden calcular con más días de uso, mayor carga animal, potreros más grandes, menos exigencias de callejuelas, pero si es imprescindible el bebedero y el salero en cada potrero de estos rebaños.

  1.3. CARGA ALTA Y RAPIDA  
 

   El negocio de los potreros es mantener cargas altas sin afectar la persistencia de los mismos, pero las cargas deben ser rápidas. El objetivo es muchos animales con pocos días de uso. Esto se logra si se dispone de buena cantidad de potreros y con buena estructura. Algunos productores han alcanzado 1,5 y 2 U.A. por hectárea con carga fija por hectárea por año con vacas en ordeño incluyendo el control de malezas, fertilización y rotación de potreros; y cargas altas hasta de 3 U.A. con rebaños menos exigentes como los escoteros.

   Las cargas altas y lentas (muchos días en los potreros) afectan negativamente el pastizal y no son sustentables en el tiempo.

   En conclusión, se puede afirmar que organizar las fincas en módulos de pastoreo se logra el uso total del pastizal manteniendo cargas animales altas y prácticas culturales más económicas y eficientes sin detrimento del mismo.

  2. UNA NUEVA PROPUESTA: EL MANEJO ÓPTIMO DE PASTIZALES  
 

   El manejo óptimo de los pastizales bajo criterios económicos y de persistencia debe tener como propósito fundamental mantener una carga animal alta durante la mayor cantidad de días sin afectar el pastizal y sin tener que recurrir a la suplementación o actividades que representen inversiones adicionales, y para esto, hay que tener claro que la calidad y cantidad del forraje varía sustancialmente durante el transcurso del año a través de los períodos de lluvia y sequía.

   Este propósito no parece tener mucha importancia dado que es común incurrir en la suplementación como medida para obtener cargas altas durante la mayor cantidad de días en el año principalmente en las épocas en que escasea el forraje. También se han diseñado técnicas de conservación de forrajes con un éxito cada vez más reducido dado que una producción económica se hace cada vez más difícil en las épocas de verano.

   De esta manera el ser competitivos en el manejo del forraje implica alimentar el ganado con el menor uso de suplementación y esto es factible solo variando la carga animal en función de la disponibilidad de forraje y los requerimientos nutricionales del rebaño.

   Así se tiene que el factor mas importante en la producción de forraje es la lluvia, ya que su producción está directamente relacionada con la precipitación; si llueve hay forraje, de lo contrario, sin humedad no hay disponibilidad del mismo. Esta es la opción más económica ya que cualquier otro sistema, como el riego o el traslado del ganado a zonas húmedas implica costos adicionales.

   Algunas regiones son favorecidas por el régimen pluviométrico y no presentan veranos contrastantes, por lo cual estos análisis son reevaluables. Es decir, hay que evaluar el uso económico de la suplementación y del riego en estas zonas (precipitaciones superiores a los 1.600 mm). Esto en contraposición con los comentarios que aquí se hacen que corresponden a zonas de épocas contrastantes, donde la penuria nutricional puede producir pérdidas de peso e inclusive la muerte de los animales durante el verano.

   En el caso del sistema de doble propósito con los criterios de persistencia del pastizal, mínimo uso de la suplementación y una carga animal de una vaca por hectárea (unidad de 400 Kg de peso vivo) es posible satisfacer los requerimientos de gestación, producción de leche, movilización y una producción promedio de 5 lts en ganaderías ecológicamente adaptadas.

   Esta carga animal por hectárea por año (verano e invierno) permite acumular forraje en el potrero en la época de abundancia como reserva para luego hacerlo disponible durante el verano, sin embargo, esta materia seca conservada en la estructura del pastizal es de baja calidad y no garantiza buenos niveles de producción de leche, por lo cual sin una costosa suplementación en el verano no se pueden lograr buenos niveles de producción de leche. Esto apunta a que durante el verano no sólo hay que aceptar la baja producción sino contemplar la alternativa económica de no producir leche, para lo cual en esta época deberían estar los animales en estado de gestación, en el escotero para luego producir su leche en la época de buena disponibilidad de forraje.

   Esto se conoce como la SINCRONIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN, que es producir leche en las épocas rentables, cuando se presenta forraje de calidad y en cantidad.

   Cargas superiores a una unidad animal (1,5 y 2) sólo son factibles para ganados que no estén en producción de leche y menos exigentes en cuanto a la calidad del forraje, lo que prácticamente obliga a organizar los rebaños de acuerdo a sus requerimientos nutricionales. Así, para mantener 100 vacas en ordeño implicaría un escotero de 30 animales, 100 becerros con carga animal de 1,5 por hectárea, y los subsecuentes rebaños de 50 mautas y 50 mautos, 50 novillas y 50 novillos, que cierran el ciclo de doble propósito leche-carne.

   La implementación de estos rebaños sólo es posible a través del cálculo de módulos con diferentes áreas según los requerimientos y características de cada uno de ellos.

 

   A manera de nota final, de todo este análisis es la del uso ecológico del pastizal en el sistema de doble propósito para producir leche y carne sin recurrir a métodos ajenos como la suplementación, el riego y la fertilización. Algunos sistemas en uso actualmente incluyen además de la suplementación el riego con la necesidad de perforar pozos, bombas sumergibles, consumo de energía eléctrica, consumo de fertilizante y con la duda de la compactación por el pisoteo, acidificación por el uso frecuente de la fertilización. Estos métodos además de ser costosos en tiempo, dinero y personal, no son de nuestro aprobación cuando se presentan alternativas de métodos confiables, económicos y persistentes a través del tiempo, como son las cargas bajas y ajustadas planteadas en este análisis.


   

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